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Si su hijo tiene un absceso cerebral

El absceso cerebral es una infección en el cerebro causada por bacterias u hongos. En respuesta a esta infección, el cuerpo forma una bolsa llamada “absceso” alrededor de la zona afectada. El absceso cerebral puede ejercer presión sobre el cerebro, dañar los tejidos u obstruir los vasos sanguíneos en el cerebro. Se trata de una afección grave y con riesgo de muerte que debe tratarse de inmediato. Con tratamiento, algunos niños se pueden recuperar con complicaciones mínimas o sin ellas. Sin embargo, la recuperación puede variar.

Contorno de la cabeza de un niño de lado mostrando la cabeza y el cerebro. Hay un absceso en la parte delantera del cerebro.
Un absceso cerebral puede dañar el tejido del encéfalo u obstruir sus vasos sanguíneos, por lo que debe tratarse de inmediato.

¿Cuáles son las causas de un absceso cerebral?

Es posible que a su hijo se le haya formado un absceso cerebral de una de las siguientes formas:

  • Unas bacterias u hongos podrían haberse propagado al encéfalo a través del torrente sanguíneo desde otra zona infectada del cuerpo.

  • Unas bacterias u hongos podrían haber entrado en el encéfalo directamente a través de una herida, por ejemplo, a causa de una cirugía o lesión en la cabeza.

¿Cuáles son los síntomas de un absceso cerebral?

Los síntomas de un absceso cerebral pueden aparecer lentamente o de forma repentina. Pueden incluir los siguientes:

  • fiebre;

  • dolor de cabeza;

  • rigidez de cuello;

  • náuseas o vómitos;

  • ataques o convulsiones;

  • problemas relacionados con la vista y sensibilidad a la luz;

  • problemas con el habla, el equilibro o el movimiento;

  • problemas para mantenerse despierto y alerta.

Diagnóstico de un absceso cerebral

Muchas veces, un absceso cerebral causa síntomas graves y repentinos que deberían observarse en una sala de emergencias. Su hijo probablemente visitará a un neurólogo infantil o a un neurocirujano para su diagnóstico y tratamiento. Este es un médico especializado en problemas neurológicos infantiles. El médico examinará al niño. Le hará preguntas sobre la historia clínica del niño y sus síntomas. También es posible que deba consultar a un especialista en enfermedades infecciosas. Además, podrían realizarle las siguientes pruebas:

  • Un examen neurológico para determinar el funcionamiento del sistema nervioso de su hijo. Durante el examen, el médico evalúa la fuerza muscular, el equilibrio, la coordinación y los reflejos del niño. También puede evaluar algunas habilidades como el pensamiento, la memoria, la visión, la audición y el habla.

  • Una resonancia magnética o tomografía computarizada para obtener imágenes detalladas del cerebro. Estas pruebas ayudan al médico a determinar el tamaño y la ubicación del absceso cerebral. Podría usarse un líquido llamado “medio de contraste” que permite ver el absceso cerebral con más claridad. Si es necesario, le administrarán medicamentos a su hijo para ayudarlo a mantenerse relajado e inmóvil durante las pruebas.

  • Una punción lumbar (o punción espinal) para evaluar la salud del líquido cefalorraquídeo, que rodea el encéfalo y la médula espinal. Durante esta prueba, se adormece la parte baja de la espalda. Luego, se introduce una aguja en el canal medular y se extrae una muestra del líquido para detectar signos de bacterias u hongos. Esto es esencial para diagnosticar la causa exacta del absceso cerebral de su hijo. También le permite al médico determinar el tratamiento adecuado.

  • Antibióticos para tratar una posible infección. El uso de antibióticos dependerá de la historia clínica de su hijo y de otros problemas de salud. Se iniciará el tratamiento con antibióticos para la infección más probable hasta que los cultivos determinen la causa específica. Si la punción lumbar es peligrosa por la ubicación y al tamaño del absceso, es probable que su hijo necesite cirugía para aliviar la presión y además obtener una muestra del absceso.

Tratamiento de un absceso cerebral

  • El absceso cerebral requiere atención hospitalaria inmediata. Su hijo estará en observación hasta que mejoren los síntomas.

  • El tratamiento consiste en administrar medicamentos por vía i. v. (intravenosa) o, en casos graves, directamente en el cerebro. Estos medicamentos pueden incluir antibióticos, antifúngicos, esteroides y aquellos para disminuir la presión sobre el cerebro causada por el absceso.

  • El médico de su hijo hablará con usted sobre otras formas de tratamiento, como la cirugía, si llegan a ser necesarias.

  • La duración total del tratamiento dependerá de cada niño. En algunos casos, el tratamiento puede incluso finalizarse en el hogar.

¿Cuáles son las inquietudes a largo plazo?

Luego de recibir tratamiento, muchos de los niños se recuperan por completo. Algunos niños tendrán problemas neurológicos crónicos, tales como dificultades para hablar o moverse, o incluso convulsiones. Según la afección del niño, se recomienda llevar a su hijo a visitas de control periódicas con el médico. Es posible que le indiquen atención de apoyo, como la logopedia, la fisioterapia o la terapia ocupacional, para la recuperación de su hijo.

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